Adán Vallecillo: “El arte contemporáneo vuelve relevante lo insignificante”

J. Bautista

0

Adán Vallecillo es uno de los artistas hondureños más internacionales. Desde su taller en un rincón apartado de Loma Alta, Santa Lucía, crea su visión del mundo para luego engendrarla en su obra. Con él tuvimos una extensa conversación para hablar de esos asuntos inherentes a su trabajo, de su visión del arte hondureño, de lo difícil que puede ser hacer valer lo suyo dentro y fuera de Honduras, de esas confrontaciones que le generan sus propios procesos, de las reflexiones que se desbordan del plano nacional para alcanzar lo internacional, y de muchos otros tópicos relacionados con el artista y su trabajo.

¿Cómo fue la conquista de tu libertad como artista?
Mi libertad creativa siempre ha sido algo fundamental, ha implicado muchos sacrificios materiales y familiares, pero es lo que me ha permitido crecer como ser humano, entender que somos una especie que a diferencia de otras hemos creado nuestras sociedades a partir de esa dicotomía existencial de ser y de aspirar a la libertad como uno de los más grandes valores. Pero al mismo tiempo la represión de esa libertad es una constante en la historia de la humanidad, pienso que el arte es uno de los pocos espacios en donde el ser humano puede vivir de manera plena esa libertad.

¿Y cómo afrontás esa represión?
Algo que uno aprende viniendo de estos países es a ser mucho más creativo para burlar la represión, y bueno, el arte tampoco ha representado una gran amenaza para los grupos de poder, porque precisamente se ha desarrollado gracias a la burguesía misma, el arte siempre ha estado vinculado al poder, mucho antes del capitalismo; el ser artista es una posición de poder, y mucho de cómo uno construye su propio discurso y su propia manera de ver el mundo, tiene que ver con de qué manera uno asume esa posición de poder, ya sea de una forma más complaciente, crítica o versátil; por eso el arte nunca ha representado una gran amenaza para las élites, porque ha estado vinculado a las élites. Y desde el momento que empieza a sentirse como amenaza, comienzan a actuar todos esos mecanismos de represión y de silencio, y un ejemplo clarísimo de eso es que mi trabajo a estas alturas aquí en Honduras no es representativo del arte que se espera de parte de las élites de poder en el país.

Pero la represión también puede venir del mercado, de lo que vende y no vende…
Por supuesto, y lo que sucede es que también a estas élites, hablando de los grupos de poder en Honduras, lo que les interesa apoyar y promover, comprar y coleccionar es un tipo de manifestación y de expresión pasiva, que no sea crítica, y por ende vemos que sus casas están llenas de pintura bastante tradicional, bucólica, que hace todo este culto a un tipo de sociedad que ya no existe en este país. Hay unas realidades que son mucho más complejas de como se pueden manifestar en una postal; sabemos que hay una lucha muy fuerte y una gran resistencia por la apropiación de los recursos naturales y los territorios; los espacios rurales, el campo, siguen siendo una zona de conflicto, y la pregunta es ¿hasta dónde vemos reflejada esa problemática en las manifestaciones artísticas?… están muy poco reflejadas. Y no es que el arte solo deba hablar de cuestiones dramáticas y problemas sociales, el arte no es una camisa de fuerza, todo lo contrario; sin embargo, a veces hacemos de las temáticas y los tópicos del arte camisas de fuerza. Pero yo creo que la belleza de nuestro paisaje, de nuestra gente, de nuestros pueblos, no se reduce a una imagen de postal, hay otras relaciones, hay otras expresiones de la cultura que son mucho más ricas que eso.

Adán Vallecillo, Autopoiesis I, 2008.

Y en esas condiciones ¿cómo es crear desde Honduras?
Las limitantes de un artista que vive en Nueva York no son las mismas de un artista que vive en Shanghái o en Tegucigalpa. Pero no vamos a negar que hay contextos más favorables y que retribuyen más al artista. En un país como Honduras la institucionalidad es precaria, y eso es algo desfavorable para las artes y para cualquier artista. Y por otro lado, hay una dificultad que puede ser a la vez una ventaja, y es que Honduras no representa para el imaginario global un lugar de referentes globales, y si lo es, en los últimos años, es a partir de referentes que no abonan nada al hecho de ser o no ser artista, como por ejemplo la violencia, a menos que por ser un artista de Honduras te dediqués a mostrarle al mundo o a reafirmar ese cliché o estereotipo que se tiene de Honduras como uno de los países más violentos, y eso puede ser efectivo también, hay artistas que explotan esa condición y esa violencia para obtener una mayor visibilidad, porque el morbo también vende.

En una sociedad donde hay tantas discusiones y tanta incertidumbre sobre lo que es arte y lo que no, ¿a qué se enfrenta el arte contemporáneo?
Cualquier cosa puede ser arte y cualquiera puede ser artista en el arte contemporáneo, esa es una confrontación con la idea modernista de ser artista. Los temas de la plebe, las circunstancias de vida de la plebe, las formas de vida y las formas de pensar de la plebe no tienen el valor para estar al mismo nivel del pensamiento, las ideas y lo que la aristocracia valora. El arte contemporáneo es una afrenta a ese elitismo simbólico que todavía perdura. Hay artistas que usan cualquier cosa y luego lo plantean como si fuera arte, sí, ocurre eso, hay gente mediocre en todo, pero no podés juzgar una obra de arte y a un artista por utilizar instrumentos banales, porque de eso se trata el arte contemporáneo y ese espíritu es lo que a la gente le cuesta entender. Las experiencias estéticas de la vida que son tan sencillas, el arte contemporáneo te las trae de regreso. El arte contemporáneo vuelve relevante lo insignificante, y a veces a la gente lo que le impide contemplarlo o entenderlo son esas preconcepciones de lo que es el arte y lo que debe ser el arte. Para muchas personas muy prejuiciosas lo que nosotros hacemos no es arte, se resisten a aceptarlo como arte.

Y si hablamos del arte en relación con los grupos de poder, que es otra discusión permanente, ¿el arte debería mantenerse al margen de estos grupos?
A veces los artistas somos muy ingenuos al creer que estamos al margen de esas influencias, por usar una palabra menos sesgada, y no se puede ser ingenuo, la ingenuidad para mí está al otro extremo del cinismo. El arte ha estado muy ligado a los círculos de poder, pero hay artistas que dicen que no se van a prostituir y caer en eso, y toman la decisión férrea de no vender y seguir haciendo el trabajo aunque se tengan que morir de hambre; yo creo que esa es una posición dañina para el artista, para el medio y para la sociedad, y ahora te voy a decir por qué. Quienes históricamente han apoyado las artes han sido los grupos hegemónicos, aquí y en todas partes ha sido así, el arte durante el Renacimiento estuvo estrechamente ligado al poder religioso, a los reyes, a la aristocracia. No podemos ser ingenuos, ese es un poder y un privilegio, y hay que asumir esa responsabilidad y ser conscientes de eso. ¿Quiénes son los que compran el arte?, ¿quiénes son los que dan el dinero para las fundaciones y para construir los museos?, ¿quiénes son los dueños de los medios de comunicación donde se difunde el arte?, es la burguesía, y un artista que logra de una manera digna resolver sus dificultades económicas más básicas, será un artista que producirá con mayor independencia que uno que está más necesitado económicamente del dinero para comer y pagar sus deudas. Un artista que tiene una mayor autonomía económica va a ser más libre de pensar, hacer y decir de manera crítica sus inconformidades con la sociedad que un artista que es más dependiente económicamente; yo lo veo así, y para mí eso no es venderse. Cuando me compran una obra no es que están comprando mi libertad, yo necesito su dinero para seguir produciendo y transmitiendo mis ideas de una manera crítica y autónoma. Entonces, respondiendo a tu pregunta, sí hay una influencia muy grande y el arte siempre ha estado muy cerca del poder económico y político, hay que aprovechar eso más bien. De cada quien depende si se inclina más del lado de los poderosos o es un agente crítico y promotor del libre pensamiento desde sus propias contradicciones.

Entonces los artistas no pueden desligarse de la política…
Todo arte es político, hasta la elección de pintar flores y paisajes es una elección política, porque el hecho de negarte a hablar sobre problemáticas sociales a través de lo que hacés como artista, es una elección política. Entonces el arte al ser una manifestación colectiva, el resultado de un proceso colectivo, está permeado también por la política. Ningún ser humano, a menos que sea una persona que esté fuera del contacto con la realidad, puede abstraerse de la política, los seres humanos somos seres políticos, es parte de la naturaleza, los artistas no pueden abstraerse de la política.

¿Cómo se enfrentan en vos tus principios y tus necesidades?
Pues yo creo que eso es algo que día a día nos toca afrontar como seres humanos, no es que simplemente uno tiene una ética, una moral y va por el mundo como si eso fuera una coraza impenetrable. Constantemente vamos a estar expuestos a circunstancias en las cuales esos valores van a estar en conflicto, y en mi caso esos valores están constantemente amenazados y en conflicto, precisamente porque a mí me interesa ser muy crítico con mi trabajo, y procuro ser lo más crítico posible. Pero el medio responde a esa crítica con cierta resistencia, y ahí es donde uno se cuestiona y dice: “bueno, qué está pasando acá, por qué lo que yo hago no interesa de la misma forma en que puede interesar la obra de otros artistas, por qué estas puertas se me cierran”, y si uno no tiene la claridad y el posicionamiento firme de hacia dónde quiere ir y llegar, y si uno no tiene principios y valores fuertes, es muy fácil ceder a esas presiones.

Adán Vallecillo, Alboroto, 2015.

¿Te enfrentás al riesgo de perder tu identidad como artista?
Pues la identidad no lo veo tampoco como algo estable, la identidad, hablando de la identidad colectiva y en este caso la identidad individual, es algo que está en constante formación y transformación, entonces perder mi identidad nunca ha sido algo que me preocupe, más bien me preocuparía no enriquecerla, no transformarla.

¿Desde dónde crea Adán Vallecillo?
Cada vez menos creo desde la rabia, aunque no me arrepiento tampoco de haber creado antes a partir de la rabia, de la indignación, y no es que me he vuelto menos crítico, al contrario, cada vez me he hecho más crítico con mi trabajo, con el mundo, pero crear a partir de la rabia termina siendo muy insano, porque el proceso creativo debe ser algo que uno debe disfrutar. Claro, hay momentos y situaciones en que es imposible no crear desde la rabia, que es inevitable, pero incluso en esas circunstancias uno necesita también tomar distancia para ver esa realidad de una manera mucho más crítica, de una manera en la cual uno pueda pensar y no estar simplemente motivado por el impulso que eso te genera. El impulso es importante, la capacidad de indignarnos es algo que no debemos de perder nunca, pero con el tiempo, con los años, he aprendido a que el proceso creativo sea algo que yo pueda disfrutar cada vez más, y no algo que me genera resentimiento, tensión, odio.

Y si se crea mucho desde la rabia ¿puede el artista caer en una obra pesimista?
Necesitamos cierta dosis de pesimismo, porque si no entonces caemos en lo que cae la publicidad, una negación de lo negativo, entonces para ser críticos necesitamos cierta dosis de pesimismo y para sobrevivir también. Un artista que crea a partir de la rabia todo el tiempo tiene un precio para él, llega a ser una situación insostenible, porque muchas veces te hace caer en grandes depresiones, en autodestrucción, y yo creo que para quien tiene el precio más alto es para el artista. Hemos visto a través de la historia del arte tantas obras creadas a partir de la rabia que son alucinantes, piezas magníficas, pero si estudiamos un poco la vida del artista, es una vida muy tormentosa también, creo que uno no puede juzgar. Te hablo de que en mi caso soy una persona que quizá tiene una mayor dificultad para manejarse en esas circunstancias creativas, entonces prefiero crear desde el sentido del humor, desde la ironía, desde la provocación, pero sin olvidar que lo que hago, lo hago para disfrutarlo y no para atormentarme más.

¿Qué debe provocar el arte siempre?
No necesariamente debe provocar una reacción chocante, si a eso te referís con provocación, pero sí debe provocar y estimular los sentidos, es lo que buscamos los artistas, una estimulación de los sentidos.

¿Hay tensión entre el discurso y la estética?
Siempre, yo creo que las obras de arte más interesantes son en las que se percibe esa tensión.

¿Y qué hay del arte en el que se enfrentan la tradición y la experimentación?
Cada vez aparece menos como una confrontación, yo creo que cada vez se entiende en unos términos y a partir de una relación más simbiótica, entender que precisamente esa contraposición y esa retroalimentación es lo que le da mucho sentido también a lo que hacemos como arte hoy en día. Entonces tradición y experimentación es algo que aparece cada vez más como un complemento y no tanto como una dicotomía, como se pretendía en la modernidad, hacerlos ver como opuestos.

¿Cómo afecta su libertad el apoyo que puede recibir un artista?
A veces no valoramos las consecuencias que puede tener la demanda de un espacio de visibilidad, o la oportunidad de un espacio de visibilidad, pero dónde y bajo qué parámetros se dan esos espacios de visibilidad. Si es para hacerle la ola a un político y a sus propuestas demagógicas, simplemente te volvés un instrumento, y hay muchos artistas que históricamente se han prestado para eso. Durante el fascismo había artistas al servicio de ese pensamiento político; en la Revolución Mexicana y en la Revolución Cubana también.

¿Y en el caso del artista y su militancia?
Ser militante no te va a hacer mejor artista, y tampoco el hecho de no ser militante te va a hacer un mal artista. La militancia está eminentemente ligada a la política, pero no necesariamente es una causa o consecuencia de un proceso artístico, el arte también es un campo autónomo. Muy a pesar de todas las influencias de las que puede nutrirse el arte, también tiene cierta autonomía, y cuando se pierde esa autonomía eso va en detrimento de las finalidades del arte, que no son ser un mecanismo de un discurso político, un vehículo para un discurso político. Neruda no es Neruda por haber sido comunista, y así hay otros ejemplos de artistas que han sido militantes, como Siqueiros, por ejemplo, o los artistas del muralismo mexicano. El valor que tiene su obra para la historia del arte no es por haber sido militantes, porque habían otros artistas que también han sido militantes, era la capacidad de estos artistas para traducir ese lenguaje político a unas manifestaciones artísticas propositivas y únicas, que se nutren de esa realidad y de ese discurso político, pero no se convierten en un simple vehículo de transmisión de las ideas políticas.

Y si hablamos de las propuestas artísticas que son una reacción a estímulos sociales y políticos del momento ¿cuáles son tus consideraciones al respecto? 

El arte reactivo lo veo con mucha sospecha, porque si hay una cualidad del arte es que es una manifestación crítica permanente, y respeto cuando los artistas se sienten indignados por una situación sociopolítica, y algunos más que otros tienen una gran capacidad de improvisación, pero creo que el arte en esos casos debe ser anónimo; en otros casos es muy difícil porque hacer arte no es tampoco una cosa fácil que salga de la manga de la camisa, que por mucho contenido político y por mucha indignación que un arista tenga, uno necesita tomar distancia para procesar eso y para traducirlo a un lenguaje artístico. El problema de hacer un arte a partir de reacciones de hechos y acontecimientos políticos, de reacciones inmediatas, es que corrés el riesgo de caer en el panfleto, de que se vuelva algo demasiado literal, que no le aporta nada a la lucha, simplemente reafirma un pensamiento bastante plano de la realidad, y el arte contribuye a complejizar más la realidad, esa es una de sus cualidades.

Leave A Reply

Your email address will not be published.