Pérdidas emocionales

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El aspecto emocional es muy difícil de desarrollar al escribir una historia, especialmente cuando está destinada a un formato cinematográfico; una de las razones que provocan la manifestación de este problema es el tiempo; los guionistas solo poseen un periodo corto para plantear los hechos más importantes que compondrán la película y a la vez deben encontrar la manera adecuada de mostrar la personalidad de sus protagonistas, puesto que si no consigue hacerlo, no importará la genialidad de su idea y la trama se verá afectada. Otra de las causas es el equilibro, algunos escritores crean diálogos melodramáticos, y esto afecta la verosimilitud.

Sin embargo, tampoco se trata de un objetivo imposible, puesto que varios cineastas lo han logrado; una de las figuras actuales es Mike Flanagan, director y guionista estadounidense conocido por emplear un estilo sobrio que combina el drama con la presencia del elemento fantástico. Su película más famosa es Oculus, que presenta la historia de dos hermanos en busca de venganza debido a la muerte de sus padres, aunque su objetivo no es encontrar a una persona, sino a una entidad encerrada en un espejo antiguo. La premisa puede sonar irracional, pero Flanagan maneja muy bien todos los elementos consiguiendo que su público se sumerja completamente en el filme.

Before I Wake presenta las mismas características, mas no se concentra en la venganza sino en los problemas que conlleva la paternidad y en las secuelas que produce la muerte de un ser querido. El filme nos presenta tres protagonistas: una pareja, Jessie y Mark, que ha perdido a su único hijo y deciden adoptar para llenar el vacío, y Cody, un chico que ha sido adoptado en varias ocasiones; no obstante, su estancia en los hogares determinados por servicios sociales es efímera, ya que ocurren extraños sucesos que producen la muerte o locura en los individuos que se encargan del muchacho.

El guión, escrito por Flanagan y Jeff Howard, es verosímil, dado que destaca los sentimientos sobre el elemento fantástico; los sucesos sobrenaturales que hostigan al chico y a la nueva pareja que lo adopta no son gratuitos, poseen un significado, por tanto, aportan contenido emocional; además, la historia ha sido escrita para que los espectadores se hagan su propia interpretación, puesto que los personajes se encuentran en un atmósfera opresiva que solo ellos pueden percibir; en consecuencia, quienes los rodean no comprenden sus acciones; ésta fue una característica primordial en el filme anterior de este director.

Flanagan también destaca en los momentos realistas, pues sus personajes son sinceros al expresar sus emociones y en ciertos momentos no necesitan del diálogo para mostrar el dolor que los embarga; un ejemplo de esto sucede cuando Jessie se despierta para revisar el baño, su objetivo es evitar cualquier inconveniente que dañe a Cody, ya que su hijo murió ahogado en esa parte de la casa. La secuencia carece de palabras, al principio los espectadores solo ven los movimientos inseguros de la mujer mientras se acerca a la bañera, luego aparece otra escena brevemente, aunque de forma constante, y en ella se visualiza a su hijo pidiendo ayuda.

En cuanto a los asuntos tratados en el guión, la paternidad es uno de los más relevantes; la pareja cuestiona su habilidad para la crianza, dado que su hijo murió de una forma absurda, pero el que más destaca es la pérdida. Flanagan se concentra en tres personajes y cada uno de ellos ha sido afectado por la muerte; en consecuencia, se dedican a sobrevivir e incluso no les importa dañar a otros o autoinflingirse sufrimiento para conseguir mantenerse estables; varios momentos pueden representar lo mencionado, pero uno de los más importantes es cuando Jessie manipula a su hijo adoptivo para que éste use su don a favor de ella.

La muerte y el duelo no son temas ajenos a Flanagan; estos se manifiestan en la mayoría de sus películas, solo que desde una perspectiva distinta, debido a que cada persona tiene una forma única de lidiar con este tipo de acontecimientos, algunos incluso encuentran una sensación de libertad cuando esto ocurre; sin embargo, Before I Wake muestra un planteamiento clásico, los personajes sienten culpa y soledad a causa de lo que sucede a su alrededor. Además de lo mencionado, el director también alude a las diferencias entre las personas: Cody es un niño melancólico, también un sobreviviente, pero sus rasgos no se limitan a eso, posee una habilidad difícil de comprender y que puede beneficiar o dañar a las personas.

El aspecto físico de la película es bastante sencillo; Flanagan emplea escenarios como el hospital, una casa o un orfanato, pero decide oscurecerlos, volverlos agobiantes e inseguros para que los personajes intervengan como él desea. En cuanto a los efectos visuales, la mayoría de ellos son físicos, incluso la entidad que se manifiesta en el filme, dado que es creada por medio de maquillaje y otros materiales, logrando con ello que los acontecimientos sean verosímiles ante los ojos del espectador; no obstante, también se emplea CGI o imágenes creadas por computadora y aunque lucen bien, provocan que el público se desconecte un poco de la experiencia, pero hay que tomar en cuenta que Flanagan recibió un presupuesto limitado, por lo que la culpa no recae totalmente en su equipo.

Con respecto a las actuaciones, Kate Bosworth destaca entre los actores que intervienen, ella expresa muy bien el dolor que siente una madre al perder a su hijo, sus gestos faciales muestran aflicción y desconsuelo, si bien no de una manera desorbitante, puesto que su personaje se impone ante sus emociones negativas y busca sobrevivir, de modo que cuando se da cuenta de las habilidades de su hijo adoptivo, considera usarlas a su favor. Jacob Tremblay brinda una interpretación correcta a pesar de su edad; es un niño que comprende muy bien los sentimientos melancólicos que abruman a su personaje y los exterioriza de una forma fluida, natural, lo cual es un gran mérito, ya que se trata de su debut como actor.

Thomas Jane es el actor que menos destacó en la película; sin embargo, su actuación no fue el problema, sino el personaje que le brindaron; el padre adoptivo de Cody es relevante dentro de la historia, pero no tanto como la figura materna, dado que los guionistas lo utilizan con el objetivo de mantener el equilibrio emocional de la familia del protagonista; en consecuencia, su participación es efímera. Por lo que se refiere a la banda sonora, ésta fue escrita por Danny Elfman y The Newton Brothers, el primero es conocido por sus colaboraciones en las películas del director Tim Burton, mientras que el dúo de hermanos trabajó con Mike Flanagan en Oculus.

El enfoque de la banda sonora es emocional; sin embargo, resalta al mismo tiempo el elemento fantástico; los compositores utilizaron instrumentos como el piano y el violín para crear melodías con una esencia quimérica y fantasmal, aunque éstas se presentan en los momentos más importantes, en donde el director juega con las emociones de la pareja mediante las habilidades del muchacho, de manera que la mayor parte de su participación es bastante sutil, excepto cuando se manifiestan ciertos sonidos destinados a incitar terror; su uso le quita mérito a la música instrumental, puesto que no son necesarios para generar desasosiego en los espectadores.

Before I Wake es una película con un guión excelente y una ejecución adecuada, pero a la vista del público se trata de una historia sencilla, por ello su lanzamiento fue cancelado en muchas ocasiones; además, la productora se encontraba en bancarrota; a causa de esto transcurrió un periodo largo de tiempo para que fuera presentada en festivales de cine y en otros países, luego fue adquirida por la compañía Netflix para su distribución en Norteamérica. Esta situación no constituye algo nuevo, los cineastas independientes no siempre reciben los recursos necesarios para la realización, la distribución y la publicidad de los filmes, lo cual es una pena, porque siempre hay nuevos directores que muestran proyectos originales.

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