Recuerdos sin fisuras

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Never Let Me Go. Director: Mark Romanek. Duración: 103 minutos. Reparto: Carey Mulligan, Andrew Garfield y Keira Knightley.

Cuando un cineasta decide adaptar una novela al cine, siempre se presenten tres opciones; la primera es que el director decida apegarse al material original, con el objetivo de evitar ofender al autor y las personas que aman la obra literaria. La segunda es que solo se mantenga la esencia de la obra, dado que el guionista decide adherir cambios, aportes que brindan nuevos aspectos, tales como un nuevo enfoque, pero sin apartarse de la perspectiva del escritor. Y la última es alejarse completamente y agregar acontecimientos para atraer al público que no ha leído la historia; sin embargo, no importa qué opción se elija, puesto que siempre habrá objeciones al resultado final.

A pesar de lo mencionado, no hay que negar que existen ciertas adaptaciones que han cumplido con las expectativas; una de ellas es Never Let Me Go, basada en la obra del mismo nombre escrita por Kazuo Ishiguro. La película fue presentada al público cinco años después de la publicación de la novela, los críticos reaccionaron de forma favorable y expresaron que el filme capta el espíritu de la historia; esta afirmación no puede refutarse, aunque el guión de Alex Garland hizo mucho más, puesto que no es una síntesis directa de los acontecimientos que ocurren en la narración, sino una reconstrucción de los hechos que se mantiene fiel a la idea original.

La novela se enfoca en la vida de tres jóvenes (Kathy, Ruth y Tommy), estudiantes de una institución especial que se encarga del cuidado de individuos destinados a convertirse en donadores de órganos. Ellos pertenecen a la minoría que no encaja en la sociedad, dado que no son considerados seres humanos, simplemente son especímenes hechos con el objetivo de curar enfermedades; a pesar de ello, tratan de disfrutar el tiempo que han recibido e incluso buscan la manera para posponer su labor.

Al escribir el guión para la película, Alex Garland tomó en cuenta que la novela le pondría ciertos inconvenientes, ya que posee una estructura complicada y muy íntima; el autor emplea un narrador en primera persona que comienza a recordar los momentos más importantes de su vida; no obstante, las regresiones no se presentan de una manera lineal sino que fluyen de acuerdo con su estado de ánimo; además, Ishiguro no solo se concentra en las emociones, también decide agregar el elemento distópico para interrumpir la sencillas vidas de sus personajes. La adaptación logra mostrar lo mencionado, pero destaca en el aspecto emocional.

La estructura de la película es diferente a la del libro, el guionista no emplea el estilo mosaico y se decanta por mostrar la vida de los personajes por etapas; sin embargo, mantiene el narrador en primera persona, puesto que el espectador conoce la perspectiva de Kathy, sus meditaciones sobre el pasado e información que solo ella recuerda; también es necesario agregar que Garland no muestra totalmente los sucesos como se encuentran plasmados en la obra; de hecho, algunos fueron cambiados a conveniencia, pero siempre hacen referencia al material original; por lo tanto, Garland solo toma lo necesario para exponer cada etapa con eficiencia.

Estos rasgos resultan adecuados para desarrollar la historia y mostrar la personalidad de los jóvenes en una cantidad limitada de tiempo. Respecto al elemento distópico, Garland tomó una decisión equivocada, dado que lo revela abruptamente al inicio del filme; en cambio, Ishiguro lo hace de forma progresiva; el lector descubre poco a poco que los protagonistas son donadores, pero hasta el final de la novela se percibe correctamente el riesgo y las limitaciones a las que se enfrentan; además, tampoco comprenden ciertos dilemas morales relacionados con el hecho; por lo tanto, las revelaciones se encuentran relacionadas con su origen.

El efecto que esta decisión produce es negativo, en vista de que despoja a los protagonistas de su dignidad; Garland los presenta como mártires ingenuos, pero Ishiguro no los muestra de esa manera, él los motiva mediante ciertas pistas a encontrar la verdad por sí solos, demostrando su humanidad e inteligencia. Esto no quiere decir que el guionista no tenga derecho a agregar su propia perspectiva, claro que la tiene, pero aun así, debe meditar en las consecuencias de sus decisiones. En cuanto al aspecto emocional, anteriormente se ha mencionado que el guión sobresale e incluso logra plantear mejor algunos detalles que la novela no expresa adecuadamente.

Los personajes que Ishiguro ha creado para esta obra son inusuales, ya que a pesar de su inteligencia y sensibilidad no pueden comprender a cabalidad ciertas acciones y sentimientos comunes para la sociedad; en consecuencia, su adaptación nunca es completada y su capacidad emotiva parece anulada, así que resulta difícil creer que en verdad sienten lo que expresan; esta característica es necesaria para indicar la ingenuidad de los personajes, pero el autor lo lleva al extremo; en cambio, la película muestra un mejor desarrollo de este aspecto; el nivel de inocencia es reducido y la conexión que los jóvenes poseen es mucho más fuerte.

Un ejemplo claro de esto son las interacciones sexuales. Kathy, la protagonista y narradora, habla constantemente sobre el sexo e incluso menciona que ha tenido relaciones con varios de sus compañeros; años después se une a Tommy y deciden hacer el amor, pero el momento no resulta nada relevante, el autor no logra transmitir las emociones de la pareja, solo describe un encuentro sexual breve, aunque es mucho más, dado que en ese momento Kathy comprendió que el vínculo entre ellos comenzó desde la niñez; la película captura mejor esto, puesto que hace énfasis en los momentos que comparten durante esa etapa.

El guión de Alex Garland es apropiado, ya que toma en cuenta el material original, aunque también brinda su punto de vista para mejorar algunos detalles; de igual manera hay que considerar que no se olvida de plantear los temas más importantes de la historia, tales como la esencia del ser humano, la importancia de las emociones y las relaciones humanas; sin embargo, la película lo hace de forma sutil, consecuencia de que el narrador en primera persona no siempre se encuentra presente en la narración. Hasta ahora solo se ha descrito la intervención del guionista, pero es necesario mencionar otros aspectos que contribuyeron en la adaptación para mostrar adecuadamente la historia de Ishiguro en un formato audiovisual.

El aspecto físico de la película es bastante sencillo, oscuro y limitado; Adam Kimmel capta panoramas melancólicos, paisajes carentes de luz, aunque ciertos lugares, como instituciones y hospitales, fueron despojados intencionalmente de este elemento para que concordaran con las emociones de los protagonistas. Es necesario mencionar que el filme no posee el aspecto de una producción de ciencia ficción, excepto por la aparición de algunas máquinas de identificación y rastreo; esto se debe a que el autor no deseaba concentrarse demasiado en ello; en consecuencia, su historia se ubica a mediados del siglo XX.

Con respecto a las actuaciones, el elenco elegido sobresale en todos los sentidos, puesto que cada uno de ellos capta la esencia de su personaje. Carey Mulligan interpreta adecuadamente a Kathy, ella muestra su inocencia y melancolía; asimismo, transmite su inteligencia mediante gestos volubles, pero la característica más importante de su actuación es la dignidad; la protagonista es la voz de la razón en numerosas ocasiones, por lo que su manera de moverse es semejante a la de un adulto. Andrew Garfield recibió el papel más complicado en el filme: Tommy es alguien que no posee habilidades sociales, un individuo taciturno y flemático; no obstante, el actor se apodera completamente del personaje.

En cuanto a Keira Knightley, su personaje no produce demasiada empatía, dado que en el libro es la antagonista principal, pese a ello, la actriz británica muestra correctamente todas las etapas emocionales de Ruth, su evolución de una persona molesta y egoísta a alguien arrepentida de sus acciones; su momento más destacable es cuando se encuentra abrumada físicamente debido a las donaciones y psicológicamente por las faltas cometidas en el pasado.

La banda sonora es compuesta por Rachel Portman, compositora británica ganadora del Óscar. Su trabajo para esta película posee un enfoque nostálgico que es transmitido por medio de instrumentos de cuerda como el violín y el piano. La perspectiva nostálgica queda perfectamente con el tono de la película, puesto que desde el inicio se determina que todo lo que verá el espectador es un recuerdo, un flashback que muestra la vida de la protagonista. En varias entrevistas la compositora británica afirmó que el sentimiento más predominante en la composición era la esperanza, ya que la historia es muy triste; sin embargo, el tema musical llamado “Kathy and Tommy” es la excepción, debido a que se trata de una canción trágica, una melodía en donde solo se emplea el violín para expresar los inconvenientes que vive la pareja durante el desarrollo de la historia.

Never Let Me Go es una adaptación digna, una película que muestra la idea original del autor, pero no excluye la integración de una nueva perspectiva para mejorar ciertos aspectos de la historia; normalmente esto es difícil de conseguir, puesto que las productoras solo están interesadas en obtener ganancias de los filmes que producen; en consecuencia, intervienen en el proceso creativo hasta el punto de dañar la visión original del director y su equipo; esta adaptación no sufrió tal problema, por esta razón el director y su equipo lograron un buen resultado.

1 comentario
  1. Blanca says

    Buen reporte de esta pelicula. Masiel explica en gran detalle el drama de esta pelicula. Nunca la he visto y ahora me ha inclinado el deseo de verla. Buen trabajo Masiel.

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