La botánica literaria

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Este 10 de agosto se presentó la novela Guardián nocturno de Jorge Miralda en el Centro de Artes “María Josefa Lastiri de Morazán” de la UNAH-VS. Esta obra fue ganadora del premio Nacional de Narrativa Infantil y Juvenil convocado por la Secretaría de Educación, la Dirección Ejecutiva de Cultura y Artes, el Centro Cultural de España y Editorial Alfaguara, en 2014. Es así que el evento creaba cierta expectativa de que el tiempo sería provechoso, sobre todo si se trata de la literatura infantil, un tema poco abordado en las actividades culturales del país.

La presentación comenzó a las 3:00 p.m., con cerca de veinte personas en el público, entre estudiantes, maestros y colegas del escritor invitado. Armando García hace una introducción acerca del nacimiento de Jorge Miralda mientras menciona sucesos históricos correspondientes a la época. Es el turno del autor, quien se presenta y agradece a sus colegas y al resto del público su asistencia, y en ese momento comienza un intercambio de recuerdos entre sus ex compañeros que, para sorpresa de algunos, duró veinte minutos aproximadamente.

Fue la intervención de Armando García la que retomó el rumbo del evento hacia lo literario. Miralda confiesa que “Guardián nocturno” no era el título original de la obra, que Alfaguara solicitó cambiarlo, y que no le parecía malo el título final. Para quienes -como el que escribe estas palabras- esperan que se hable de literatura en un evento literario, ese momento llenaba de alivio. Miralda habla de la maldición del ceibo, el árbol símbolo de La Ceiba, ciudad donde se sitúa la historia narrada en la obra. La intención al escribirla –asegura- fue difundir la disputa por el edificio de la Casa de la Cultura (antigua aduana) en la ciudad, que un grupo considera patrimonio y otro un sitio con potencial para el comercio. Asimismo, señala que la obra pretende ser didáctica, pues el año de nacimiento de cada personaje sirve de pretexto para evocar momentos históricos que el lector puede conocer. Aquí también se habló de estilo (un concepto no demasiado claro para el autor) y de imitadores de estilo. Cosas que suceden en los eventos literarios de Honduras.

Quizá nadie intuía que la referencia a la ciudad costera y su árbol insigne representaría un viraje en el desarrollo del evento. Durante al menos cuarenta minutos más el autor, García y algunos de sus colegas del público hablaron del ceibo, de otros árboles de gran altura y de la historia de La Ceiba, mientras que de literatura: poco o nada. Fueron los bostezos de los estudiantes los que hicieron que García y Miralda notaran el error, aunque quizá desconozcan que la natural condición del estudiante es bostezar. García explica la construcción de la obra. Miralda afirma que los considera cuentos, pero ante opiniones contrarias que la consideran novela decidió llamarlos “cuentos novelados”, mientras unas risas tímidas se esconden entre el público.

Los protagonistas del evento fueron el ceibo y el monumento de la Casa de la Cultura de La Ceiba. Unos cuantos minutos se habló de la novela (o del libro de “cuentos novelados”), y apenas hubo mención alguna de la literatura infantil, de la que todavía resuenan las palabras “aleccionador” y “didáctico”. El evento terminó con la venta del libro, como es usual, y con las expectativas hechas hinojos.

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