¿Qué es cultura?

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El concepto de cultura varía de acuerdo al punto de vista desde el cual se aborde. Es un continuo debate entre filósofos, antropólogos y especialistas de las ciencias sociales y otras ramas, que no concluyen en una definición única.

Sin embargo, el tema en sí mismo no es intentar dar una definición que todos la podamos utilizar. A la cultura como concepto se le debe dejar ser y estar en constante evolución, porque su naturaleza es así, la de relacionarse con otros significados y experiencias. Desde su evolución histórica y uso por diferentes teorías hasta su utilización en el mundo no académico en diferentes formas y contextos nos dan la certeza de que debe de ser así. Por lo tanto, insisto, siendo la cultura una realidad en constante cambio y evolución, pretender buscar un significado compartido por todos sería, en buena parte, poco útil o delimitador en la aplicación correcta de la cultura o de las culturas.

En 1982, a partir de la Declaración de México sobre las Políticas Culturales de UNESCO, MONDIACULT, la mayor parte de expertos o no nos hemos sentido relativamente cómodos con el concepto integral que desde ahí se pronunció y el cual sigue muy vigente. “La Declaración conviene en que, en su sentido más amplio, la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.”

Partiendo de este contexto, quiero resaltar el uso peyorativo que damos al término cultura hoy en día porque me parece que conceptualmente estamos haciendo mal uso del término. Solo veamos la utilización del mismo en cualquiera de los medios de comunicación y en redes sociales y lo comprobaremos. Usos como: “cultura del agua”, “cultura de pago”, “cultura de ahorro” o cuando se refieren a hacer una actividad en torno a realzar tradiciones o expresiones del folclore, generalmente se dice “tarde cultural”, “evento cultural”, entre otras, de la inmensa variedad de ejemplos. Esto es, definitivamente, la popularización del término. Que escapa a todo pretendido control o sujeción a una definición por parte de cualquier especialista, sea cual sea la escuela o toda la disciplina.

Por su raíz latina, colere, el término cultura está vinculado con la dedicación y el cultivo: cultivar los conocimientos humanos y con los siglos ese concepto evolucionó, como hemos dicho, como el conjunto de modos de vida y costumbres, y grado de desarrollo artístico, científico e industrial de una época o grupo social.

A la fecha sigue predominando el concepto muy propio de la época de la Ilustración, S. XIX, y el cual Pierre Bourdieu lo puso de cabeza en su libro La distinción. Ese concepto del S. XIX es el de cultura ligada al refinamiento, con un sentido de formación o educación. Para Bourdieu, la “cultura” no debía ser una preservación del statu quo sino un agente de cambio; más precisamente, un instrumento de navegación para guiar la evolución social hacia una condición humana universal. Es por esta herencia conceptual que, a la fecha, generalmente cuando decimos que una persona no tiene cultura, lo que queremos decir en realidad es que no tiene educación o formación específica en determinado tema o hacer. Por el contrario, cuando decimos de alguien que es una persona con cultura, una persona culta, nos referimos a que posee conocimientos de índole especial, y sobre todo, una actitud particular ante ciertos productos del espíritu humano, que le distinguen, por ello, de la mayor parte de la gente.

Por lo tanto, decir que una persona no tiene cultura de ahorro, cultura de aseo, etc., es erróneo pues lo que pretendemos decir es que una persona no tiene la suficiente educación como para saber que la basura se tira en su lugar, que una persona no tiene la formación suficiente para hacer buen uso de sus recursos: ahorrar dinero, agua, energía eléctrica, etc.

Culpar a la cultura misma es absurdo, pues los hondureños de forma generalizada no nos caracterizamos por aspectos negativos, por mucho que intenten meternos esa idea a diario en los irresponsables medios de comunicación que vemos o utilicemos. La causa por la que a algunos hondureños les falte instrucción no es un tema de la cultura, es un tema de oportunidades, de acceso a la educación, entre otras razones.

Si partimos del concepto de UNESCO antes descrito, todo individuo, hasta aquel campesino que vive en las montañas, o incluso el más rico y de poca formación académica, en el sentido vulgar, posee una cultura: porque cultura es todo lo que se aprende socialmente y es compartido por los miembros de una sociedad; lo demás es mala educación o falta de instrucción.

Por eso, ahora también comprenderán que decir “una noche cultural”, o “una tarde cultural” no tiene sentido. Todos los días con sus tardes y noches, así como cualquier actividad cotidiana que hacemos, son parte de nuestra cultura o son culturales. La manera como cada uno vive, actúa, hace, come, es expresión de nuestra cultura. Un chino, un japonés, un europeo no hace lo que yo hago como hondureña, evidentemente. Y en este punto, la cultura está ligada también al concepto de identidad. Construir esa identidad sí es un tema que pasa por la cultura.

Aquí entra otra verborrea, para algunos, del por qué la importancia de que cada Estado le apueste a la cultura y una cultura para el desarrollo. Se trata nada más y nada menos que de una apuesta por hacer humana una ciudad que requiere intervenciones extraordinarias y urgentes para volver habitables sus calles y sus plazas por sujetos que toman conciencia de su ser en el mundo, de su pertenencia a una comunidad. Propiciar conciencia, crear ciudadanía, tejer redes solidarias son formas indispensables de atender problemáticas en general; es posible a través de la cultura como también de las manifestaciones de las artes cuando las hacemos accesibles a todas las personas como un derecho humano fundamental.

Acabo citando de nuevo la Declaración de México sobre las Políticas Culturales MONDIACULT para subrayar el hecho de que el concepto de cultura es mucho más trascendental que el uso cotidiano que le damos: “La cultura es lo que da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea otras que lo trascienden”.

3 Comments
  1. Rene Humberto Aguilar says

    Interesante por la vinculación conceptual y el uso “cotidiano” del concepto/practica de la vivencia “cultural”. La reflexión sobre la manera como los medios y/o instituciones hacen uso del concepto cultural y el referente de conceptual planteado por MONDIACULT establecen que hay distancia; la pregunta es ¿Como planteamos practicas que contribuyan a reducir la distancia? y sobre todo a que nuestro pueblo avance en una practica y visión de la cultura mas humana, que es lo que le da el carácter a la cultura: es un producto humano. ¿Que tipo de ser humano se forma a través de “tarde” cultural?

  2. […] Cierro haciéndoles una invitación a leer un artículo que el pasado mes de septiembre publiqué para la Revista Tercer Mundo en donde precisamente hacía un análisis del concepto de cultura, me parece que es un punto de partida para seguir dialogando para seguir trabajando: http://www.tercermundo.hn/2018/09/03/que-es-cultura/ […]

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