La memoria rebelde

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Memorial del blasfemo (2011) es la segunda novela de Jorge Medina García, y en ella el estilo de la memoria, del pasado como valor para juzgar la actualidad, es un enfoque significativo. El tratamiento retrospectivo es la elección de quien rememora para comprender qué ha perdido en el camino.

La novela sigue los pasos de la familia Vindel, principalmente los de Froilán Vindel y su hijo Trigo de Jesús Vindel, ambos narradores y testigos de la trama que se desarrolla en las últimas décadas de la historia hondureña.

La caracterización de estos personajes se basa en opuestos para presentar perspectivas diferentes del mismo asunto. Froilán Vindel es optimista y solidario, mientras que Trigo es pesimista y esquivo ante una sociedad que no parece admitir medias tintas.

El desencanto es el estribillo que resuena en la trama. No se trata de crítica social, aunque ésta no esté del todo ausente. Son los personajes que se enfrentan al entorno y lo cuestionan con amargura y cinismo. Para ello cada registro lingüístico tiene una forma particular de expresar el desencanto. La prensa, la sociedad, el gobierno, la escena literaria nacional e internacional, etc., nada se escapa a la desgana de Memorial del blasfemo.

La novela utiliza recursos inusuales en las letras nacionales. Las referencias paratextuales son constantes, unas veces son citados los poemas de uno de los personajes; otras, el libro de ensayos “Este vivir entre ustedes” de Trigo de Jesús Vindel o, incluso, sus correos electrónicos. Por otra parte, el recurso de la perspectiva cinematográfica del documental es un elemento significativo que puede compararse al Bähr de Fotografía en el peñasco (1969).

Con todo, Memorial del blasfemo es una obra que se disfruta, aunque su enfoque no sea necesariamente ameno. Es por lo sincero del lenguaje, el cuidado en la estructura y el talento para evitar los extremos que esta novela merece la oportunidad de ser leída con mayor atención entre la narrativa nacional. Puede que le deba algo a García Márquez, pero, ¿se puede salir ileso de la tradición literaria? Sin duda esta obra no debe ser menospreciada por ello.

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