La luz verde neón

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El gran Gatsby. Director: Baz Luhrmann. Duración:142 minutos. Reparto: Leonardo DiCaprio, Carey Mulligan, Tobey Maguire y Joel Edgerton. 

Al adaptar una novela al cine el equipo encargado recibe una presión interminable, puesto que los lectores desean que los guionistas no se olviden de las escenas que ellos consideran importantes; en otras palabras, su emoción traspasa los límites, incluso algunos olvidan que una adaptación implica cambios necesarios para atraer un público amplio o para que la historia pueda ser comprendida por las personas que la desconocen, pero cuando un director decide no desligarse de la obra provoca un sentimiento contradictorio, especialmente al presentar el producto final, debido a que algunos consideran que esta decisión solo produce proyectos frívolos, sin ideas propias que brinden una nueva perspectiva de la historia; esta situación ha sucedido en numerosas ocasiones.

El director de El gran Gatsby, el australiano Baz Luhrmann, no es ajeno a este tipo de inconvenientes; en 1996 decidió realizar una extravagante adaptación de Romeo y Julieta, años después tomó como referencia La dama de las Camelias de Alejandro Dumas (hijo) para crear su mayor éxito, Moulin Rouge, un largometraje que revivió el género musical en Hollywood, y en 2008 dirigió Australia, película que se adueñó de la esencia de un clásico del cine, Lo que el viento se llevó, adaptación de la obra de Margaret Michell; no obstante, El gran Gatsby es el proyecto más apegado al material original que Baz Luhrmann ha hecho en su carrera.

Una de las portadas más creativas de la novela El gran Gatsby, de Fitzgerald.

El gran Gatsby es una de las novelas más importantes de la generación perdida; Francis Scott Fitzgerald escribió una historia sincera sobre la complejidad de los sueños y sobre cómo el pasado es una entidad imposible de vencer; sus protagonistas son cercanos al lector, porque no son personas altruistas, sino todo lo contrario, incluso su narrador testigo no es un buen individuo; todos son seres humanos que entregan su alma para lograr el cumplimiento de su deseo, que según Jacques Lacan es solo la idealización de una idea, un concepto que define muy bien a Jay Gatsby. La novela se concentra en una figura enigmática, un hombre millonario llamado Jay Gatsby, quien desarrolla una amistad con Nick Carraway, pero esta relación tiene un propósito más profundo y se encuentra vinculado con el pasado de Jay y las conexiones familiares de Carraway.

El libreto escrito por el director y Graig Pearce, guionista australiano que ha brindado su ayuda a Luhrmann desde su segundo largometraje, es bastante fiel, incluso posee la estructura de la novela, puesto que el narrador en primera persona se mantiene presente durante todo el largometraje y la mayoría de los acontecimientos que componen la historia no han sido alterados, aunque cabe señalar que agregaron ciertas escenas para explicar detalladamente los temas que desarrolla Fitzgerald, ya que esta adaptación se encuentra dirigida a una nueva generación; se puede percibir por el uso de ciertos elementos que no pertenecen al contexto de la novela, no obstante, esto será tratado más adelante.

Algunos críticos han mencionado que el mayor defecto de la película es tomar en cuenta de forma  casi textual los acontecimientos que componen la novela, debido a que provee al filme una atmósfera poco natural que afecta la caracterización de los personajes; sin embargo, los protagonistas de Fitzgerald manifiestan estas características, son individuos que procuran mantener su posición por medio de acciones extravagantes y una elección de palabras superficiales; de hecho, todos los rasgos que componen su personalidad son elaborados con el objetivo de evitar que las emociones afecten su riqueza, por lo que la elección de Luhrmann de mantener la esencia artificial de la historia es acertada; el director aprecia y respeta el material original.

Todo lo mencionado confirma el compromiso del director; pese a ello, su perspectiva no ha quedado fuera del proyecto, ya que agregó junto con Pearce algunas escenas, con el propósito de cubrir ciertos aspectos que no son desarrollados, uno de ellos es la razón de Nick Carraway para relatar los hechos; en la novela, el lector es consciente de que el narrador está escribiendo y aunque es fácil suponer que lo hace para desahogarse, nunca queda claro, pero en la película se determina que está en un sanatorio, puesto que sufría depresión por lo sucedido, por lo que es obligado por su doctor a narrar en un diario los acontecimientos. La decisión no resulta inadecuada, en vista de que todos los personajes se hostigan a sí mismos para evitar expresar sus emociones, de manera que resulta necesario que algunos logren hacerlo, aunque en la novela solo Gatsby lo consigue al confesarle la verdad a su amigo.

Otro aspecto que debe destacarse es la atención al detalle de parte del director. Luhrmann no solo maneja adecuamente los diálogos creados por el autor norteamericano, sino que también toma en cuenta las descripciones que se emplean en la novela; por ejemplo, su elección de casting no fue arbitraria, dado que impulsó a los actores a que se acercaran lo más posible a sus personajes, incluso en su forma de moverse; esto también puede apreciarse en las escenas de las fiestas, en donde el director capta de una manera vertiginosa la llegada de los invitados desconocidos y los espacios que fueron preparados para la ocasión; con respecto a estas secuencias, Luhrmann destaca por medio de su estilo extravagante, de manera que no solo se adapta, sino que agrega más elementos  para destacar el lujo y el despilfarro de recursos.

El guion escrito por Luhrmann y Pearce es adecuado, debido a que se mantiene fiel a la obra, a pesar de que el formato cinematográfico limite su tiempo de desarrollo; en realidad se trata de una gran hazaña, pero el elemento más importante para el director son las imágenes, sin ellas sería imposible transmitir los temas desarrollados por Fitzgerald, como el derroche del dinero, el amor, la ejecución de un deseo y los límites que deben cruzarse para lograrlo; por eso Luhrmann le brinda bastante atención a cada secuencia, con el fin de que muestre aspectos que no pueden ser mencionados de forma directa; el procedimiento es algo común; no obstante, pocos directores logran emplearlo bien; además, hace referencia al estilo del autor. Por ejemplo, una de las características que define a Gatsby es su nerviosismo; su carácter aún posee rasgos infantiles, parece un niño que tiene miedo constante a su entorno. Luhrmann decide mostrar esto mediante su forma inapropiada de conducir, también emplea otras escenas importantes para lograrlo.

Escenarios, colores, actuaciones

Hasta ahora solo se ha descrito la intervención de los guionistas y la participación del director; no obstante, es necesario mencionar otros aspectos que componen la adaptación cinematográfica de la novela de F. Scott Fitzgerald. El aspecto físico del filme solo puede ser descrito como chocante; los escenarios captados por el cinematógrafo Simon Duggan poseen una saturación de colores entre los que destacan el dorado y el verde, aunque en algunas escenas se emplean tonalidades distintas de acuerdo con las emociones de los personajes.

La mayor parte de la cinta muestra entornos urbanos, pero el director se decanta por cambiar constantemente el ambiente para mostrar el pasado de los personajes; en estas escenas no se emplean colores vivos sino un tono sepia; además, hay que resaltar que en varios momentos no se usan escenarios reales, ya que atrás del reparto se coloca una proyección de un lugar específico, lo cual es una referencia a una técnica del cine del siglo XX, época en que transcurre la novela.

Con respecto a las actuaciones, los intérpretes son fieles a los rasgos descritos por Fitzgerald en la novela; sin embargo, este aspecto se lleva más allá del límite, en vista de que algunos actores se sumergieron completamente en sus personajes. Uno de ellos fue Leonardo DiCaprio; su actuación no se aleja de la elegancia de la época, pero sobresale porque el espectador puede percibir su incomodidad, el nerviosismo e ingenuidad que compone la verdadera personalidad del protagonista, de tal forma que Gatsby no es solo una persona sofisticada con mucho dinero sino que es humano; este aspecto Fitzgerald lo desarrollo con maestría y el actor lo expresa de una forma adecuada. Joel Edgerton también destaca por su interpretación de Tom Buchanan, puesto que logra transmitir un aura de arrogancia, un sentimiento de superioridad que jamás lo abandona, incluso cuando se alude a los aspectos morales, lo cual resulta irónico, debido a que el personaje tiene una amante.

Carey Mulligan como Daisy Buchanan es espléndida, la actriz logra capturar la esencia opresiva que abruma al personaje y el carisma artificial que la hace distinguirse de otras féminas; Daisy representa a un estereotipo que aun no abandona la sociedad, la mujer que depende de otros para sobrevivir; en consecuencia, exterioriza dos facetas completamente distintas que se entrelazan, la jovialidad y la indecisión; Mulligan las muestra por medio de movimientos elegantes impregnados de coquetería y sensualidad, además de gestos extremadamente dramáticos, necesarios en las escenas más fuertes. Con respecto a Tobey Maguire, su interpretación es soberbia y se adapta fácilmente a los rasgos de Carraway, especialmente en su etapa de desencanto.

Banda sonora

La banda sonora es el aspecto más discutible de la película; algunos admiran que Luhrmann se haya atrevido a utilizar música contemporánea para complementar las escenas e indicar que los hechos acontecidos en la novela pudieron suceder en nuestra época, mientras que otros se encuentran asqueados debido a la saturación de sonido; lo cierto es que la decisión funciona solo en algunas escenas, como en la introducción, en donde la explicación de Carraway sobre Wall Street se ve acompañada por una canción de rap, y en las numerosas fiestas que realiza Gatsby; el director decidió combinar música pop con melodías de jazz, el resultado final puede gustar o no a la audiencia, pero no se puede negar que aumenta la sensación de sexualidad y desenfreno, sentimientos necesarios en la historia.

Esta técnica puede considerarse un anacronismo dentro de la película, al igual que otros elementos de vestuario y diseño artístico; no obstante, son intencionales, el director quería sumergir al espectador en la idea de que los clásicos son intemporales; la gente aún lee novelas como El gran Gatsby porque a pesar de la época sienten un vínculo cercano con los personajes, de alguna manera pueden llegar a identificarse con sus problemas emocionales; por ello, la adaptación de Baz Luhrmann no es errónea, él comprende el material y aporta su estilo para que los individuos que desconozcan la historia se vean atraídos y deseosos por leer la obra de Fitzgerald, al igual que Gatsby se sentía fascinando por la luz verde.

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