Recuerdos en blanco y negro

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El mundo del cine depende de las adaptaciones. A muchos guionistas se les asigna distintas obras literarias para que las conviertan en filmes, esto incluye a las novelas gráficas y a los comics, material constantemente utilizado, ya que los estudios están convencidos de que sus historias poseen una fuerza emocional y un ritmo narrativo adecuado para atraer al público en general; la idea no es errónea, puesto que en este siglo se han presentado una cantidad respetable de este tipo de películas, entre las más conocidas se encuentran: Sin City, Watchmen y Road to perdition. Esta última está basada en la obra del mismo nombre escrita por Max Allan Collins e ilustrada por Richard Piers Rayner; su primera publicación fue en 1998, pero no tuvo la aceptación deseada, no obstante, su adaptación fue realizada después de un periodo corto de tiempo.

En esta novela gráfica se pueden apreciar las intervenciones de las organizaciones criminales que dominaban a Estados Unidos en los años treinta, una época en que aún se encontraba vigente la ley seca y la gran depresión estaba dejando sin fondos a la mayor parte de la población, por lo que la  distribución ilegal de licor y otros productos era la forma más concreta para obtener dinero; sin embargo, la historia de Road to perdition es íntima, dado que se concentra en la vida de Michael Sullivan, un asesino de la mafia irlandesa que es traicionado debido a un error en una misión; a causa de ello su esposa y su hijo menor son asesinados por las personas que alguna vez le brindaron ayuda; por esta razón, decide embarcarse en un viaje para vengarse.

El guion de David Self no se desliga demasiado de la obra original, dado que mantiene los temas planteados por Max Allan Collins, al igual que la construcción de ciertas secuencias; no obstante, la novela gráfica se ve opacada por el desarrollo de su adaptación, porque toma en cuenta varios aspectos olvidados por el autor, como la relación entre padre e hijo; para Collins se trata de algo importante, puesto que el narrador es Michael Sullivan Jr., el  sobreviviente de la tragedia, la única persona que estuvo cerca del protagonista y que percibió con mayor fuerza las emociones que lo abrumaban. Sin embargo, Collins no es capaz de crear una relación verosímil entre ellos, ya que los momentos que comparten se perciben vacíos, de manera que el amor paternal de Sullivan y su sentimiento de culpa no se perciben del todo y tampoco es comprensible la fuerza de su unión. Sullivan Jr. afirma que el viaje provocó que el vínculo con su padre se hiciera más fuerte; esto no se puede apreciar correctamente porque desde el inicio de la historia el padre se muestra bondadoso con su hijo mayor, mientras que sus enemigos reciben un aura distinta; en cambio, el guionista de la película logra plantear mejor estas interacciones; la figura paterna es distante e inexpresiva, por lo que su hijo no puede entenderlo hasta que la tragedia los une y le permite conocerlo mejor.

David Self parece comprender mejor la relación entre padre e hijo que presenta la novela, no obstante, este elemento no solo es empleado en los protagonistas, también lo usa en los secundarios, específicamente en los antagonistas; la razón es que Collins plantea la personalidad de Sullivan y su hijo, pero se olvida de los demás individuos, ellos simplemente intervienen en la vida de los personajes principales creando obstáculos de todo tipo; en consecuencia, la novela gráfica posee un enfoque sencillo con distintos asuntos como la violencia, la venganza y el deseo de protección que siente un progenitor hacia a su hijo, mas el guion de Self extiende la idea y la vuelve verosímil para el espectador, además de emotiva, dado que se enfoca en los sentimientos; Collins y Rayner son mejores en las secuencias de acción.

Las ilustraciones de Richard Piers Rayner son un elemento muy importante en la historia de Collins; estas aluden a las fotografías antiguas de la época y transmiten un sentimiento de nostalgia apropiado, debido a que se trata de una rememoración. Sullivan Jr. se encuentra escribiendo sobre la vida de su padre, por ello se obliga a sí mismo a recordar todo lo que vivió en ese viaje de carretera.

Otro detalle que resulta interesante es que la obra se ve influenciada por el manga japonés, las imágenes carentes de color son una prueba de ello, puesto que se trata de una característica inusual en las novelas gráficas occidentales, aunque no solo en el arte de la obra se pueden encontrar referencias, ya que Collins se inspiró en varios guionistas asiáticos. Uno de ellos es Kazuo Koike, creador del manga Kozure Ōkami. Sin embargo, el trabajo de Rayner solo refleja las emociones que expresan los diálogos, él no profundiza en la psique de los personajes y tampoco señala las diferentes etapas emocionales que provocó el viaje.  

La adaptación dirigida por Sam Mendes no solo destaca por su guion, sino que también por su estética, debido a que hace referencia al género film noir o cine negro, en donde las imágenes carecían de color, los ambientes eran sombríos y llenos de violencia y los asuntos como la depresión y la Guerra eran primordiales para plantear una historia específica. El aspecto físico de Road to perdition es magistral, puesto que el cinematógrafo Conrad Hall y el director de arte Richard Johnson se complementaron para mostrar al espectador una atmósfera carente de colores, si bien no fueron excluidos del todo, puesto que se emplean en ciertas secuencias y en tonalidades oscuras para crear imágenes que presentaran una esencia monocromática; esta característica alude a la fuente original, porque el protagonista indica que al rememorar su pasado solo puede verlo en blanco y negro.

Con respecto a las actuaciones, Tom Hanks demuestra que es un actor polifacético, ya que su interpretación como Michael Sullivan es muy diferente de sus papeles anteriores. El actor se muestra introvertido y sus expresiones faciales son limitadas, debido a la seriedad del personaje, pero a medida que la historia avanza, manifiesta la tristeza provocada por la muerte de su esposa e hijo menor y se muestra afable con su primogénito; en esta etapa Hanks decide utilizar movimientos y gestos torpes, con el objetivo de expresar el poco conocimiento que tiene el protagonista sobre sus emociones y las de su hijo. Tyler Hoechlin como Sullivan Jr. brinda una actuación verosímil e inteligente, a pesar de su corta edad.

Sullivan Jr. se ve aturdido por la violencia, aun así debe mantener la compostura con el fin de no agobiar a su padre; para lograr esto Hoechlin emplea ciertos ademanes que lo hacen verse como una persona mayor, a pesar de que su personaje solo es un adolescente. En cuanto a Paul Newman, su interpretación de John Rooney es soberbia, destacando especialmente en la parte emotiva, puesto que no solo es un hombre que dirige a un grupo, sino que sobre todo es un padre para muchos, de manera que su apego emocional es inevitable, al igual que la violencia que debe utilizar en el control de sus subordinados.

La banda sonora fue compuesta por Thomas Newman, compositor y colaborador constante en la filmografía de Sam Mendes. La música que Newman realizó para esta película no solo es un apropiado complemento para cada escena, sino que también expresa sentimientos que los personajes no son capaces de decir;  esta característica no es algo fuera de lo normal, no obstante, es difícil de conseguir, debido a que algunos compositores solo se enfocan en el contexto, mientras que otros en los personajes; Newman consigue darle importancia a los dos elementos hasta llegar al punto de que algunas canciones se conviertan en la voz de los protagonistas, un ejemplo claro de esto ocurre cuando Michael Sullivan lleva a su hijo por primera vez a Chicago.

La escena carece de diálogo, de manera que la melodía a base de piano y violín acompaña el recibimiento para el hijo de Sullivan, mas no solo es una bienvenida a la ciudad, sino que se trata de una entrada hacia el mundo de la violencia, un contexto que su padre deseaba evitar.

Road to perdition es una adaptación fiel a la esencia de la obra original, ya que San Mendes mantiene la estética de la obra, al igual que el sentimiento de intensidad en las secuencias de acción; sin embargo, el guionista mejora el desarrollo de la historia, dado que le brinda mayor importancia a los personajes y sus relaciones familiares.

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